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REFLEXIONES PARA UN CUMPLEAÑOS

“Es cierto, hay quienes ya no cumplen años. Quedaron atrapados en el tiempo, anclados a algo que no les permite continuar evolucionando". Abel Pérez Rojas.
Por HERNANDO SEQUERA

Dependiendo en primer lugar de la edad a cumplir y en segundo lugar de las experiencias vividas, con la llegada de un nuevo cumpleaños surgen en cada individuo sensaciones del más variado orden. Cuando se es niño la fiesta y los regalos son la máxima  preocupación (por cierto a algunos dicha inquietud nunca les abandona). Al llegar la pubertad los cambios físicos, las relaciones interpersonales y el deseo por ser adulto se mantienen fijamente en el pensar del cumpleañero.

Con la adultez joven, las definiciones de pareja, laboral, de seguridad económica y de autonomía personal, entre otros, constituyen  el nudo gordiano de las inquietudes de cada nuevo cumpleaños en el sentido de haberlas  alcanzado o no. Sin olvidar, por supuesto, la celebración respectiva y los regalos de allegados y amigos. Entre más sean, más importante y querido te harán sentir. Una palabra, un gesto, si eso es muy bonito, pero quiero mi regalo piensa una buena parte de los celebrantes.

El inclemente Kronos sigue avanzando y llega la adultez mayor. En este corto o largo periodo son muchas las reflexiones que puede el hombre realizar con la llegada de cada cumpleaños. Todos ven como el reloj de arena de su vida comienza a  quedar vacío en su parte superior y lleno en su parte inferior, ambos lados  indican sin piedad que el turno de vivir se acaba y que todo aquello que te distrajo, que consideraste fundamental para existir en muchos casos fueron simples distractores que te impidieron precisamente eso: VIVIR.

Algunos pueden ver cada cumpleaños como un nuevo año de vida, otros como uno menos. En ambos casos lo importante es tener presente que aparte de la celebración es el momento ideal para encerrarte contigo mismo y tener una conversación, honesta contigo mismo y ver por ejemplo:

-Si has tenido el coraje de hacer lo que realmente quieres y no lo que otros esperan que hagas. Recuerda es tu vida. Tus padres, familiares y amigos ya vivieron o  viven la suya.

-Si trabajas para vivir o vives para trabajar. Hacer lo último siempre te quitará tiempo para ser: viajar, compartir y hasta disfrutar el ocio.

-Si no has dejado transitar el tiempo y abandonado a tus seres queridos. Una llamada, un encuentro corto para fortalecer lazos y revitalizar nuestro espíritu son excelente medicina.

- Si has tenido el valor de decir lo que realmente sientes en lo profundo de tu ser. O ves correr el tiempo anulado en tu sentir y hacer.

Por último  ten presente que una vida que no tiene compromiso es una vida vacía que te brindará una falsa sensación de felicidad. Al recoger los instrumentos, al acabarse la comida y la bebida de la celebración iras solo a tu habitación y ante el santuario de tu conciencia te preguntaras ¿Soy feliz? Porque “El hombre ordinario sólo se cuida de pasar el tiempo; el hombre de talento, de emplearlo”. (Arthur Schopenhauer)

buenvivi13@gmail.com